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con empatía
Tras la agresión, Maggie puede encontrar en su trabajo una distracción útil, que le proporcione un respiro de los recuerdos y flashbacks intrusivos. El entorno laboral puede ofrecerle una sensación de familiaridad y seguridad, y sus compañeros podrían ayudarla a reducir su sensación de desconexión. Dado que Maggie interactúa a diario con sus compañeros, estos pueden notar cambios en su comportamiento, lo que les brinda la oportunidad de ofrecerle su apoyo.
Como muchas víctimas, Maggie puede sentirse asustada y nerviosa por revelar sus experiencias. La violencia sexual rara vez se revela: es la forma más estigmatizada de violencia y abuso. Las víctimas sienten una fuerte vergüenza y, a menudo, piensan que los demás no les creerán y, en cambio, les juzgarán. Las víctimas suelen valorar que se les escuche con empatía y se les ofrezca ayuda práctica. Maggie puede agradecer la oferta de su compañera de charlar y animarla a hablar. Sería útil que su compañera mostrara empatía y comprensión mientras la escucha y le hace preguntas amables. Respetar las decisiones de Maggie y seguir su ritmo puede ayudarla a sentir que tiene el control. Su compañera puede ayudar a Maggie proporcionándole apoyo práctico, compartiendo información sobre los recursos disponibles en el lugar de trabajo y los servicios especializados externos (incluida información sobre asistencia médica, si es necesario); es Maggie quien decide si quiere aprovechar el apoyo disponible. Ofrecerle continuar la conversación reforzará la idea de que hay ayuda disponible cuando ella esté preparada.
La compañera de Maggie puede preocuparse por decir algo inapropiado, pero una respuesta de apoyo no tiene por qué ser perfecta. Durante su conversación, la compañera de Maggie puede transmitir mensajes importantes: Maggie es importante, ella cree a Maggie, la agresión sexual no es culpa de Maggie y ella quiere ayudar. Al centrarse en los pensamientos, sentimientos y necesidades de Maggie, puede crear un entorno de apoyo. Si su compañera sospecha que algo va mal, pero Maggie no ha pedido ayuda, debe asegurarse de que están en un lugar privado y abordar la conversación con delicadeza y sin juzgar. Comenzar con una pregunta general como «Me preocupas, ¿ha pasado algo?» puede animar a Maggie a compartirlo. También puede mencionar con delicadeza los cambios en el comportamiento de Maggie, por ejemplo: «Pareces angustiada, me gustaría ayudarte». Este enfoque fomenta la confianza y abre la puerta para que Maggie comparta su experiencia.
Si Maggie le dijera a su compañera de trabajo que corría peligro de sufrir daños graves o una amenaza para su vida, su compañera tendría que romper la confidencialidad y comunicar sus preocupaciones para que otras personas (y posiblemente la policía) se involucraran en dar una respuesta adecuada. En tales situaciones, se puede romper la confidencialidad con el fin de preservar la vida.